Archivo mensual: febrero 2014

GÖTTINGEN DIE NACHT

Uno de los requisitos que muchos (casi todos) estudiantes miran a la hora de elegir un lugar para irse de Erasmus, es la marcha nocturna de la ciudad. Si no encuentran fiesta, la crearán ellos. Göttingen, por ser ciudad universitaria y tener más estudiantes que cualquier otra cosa, está bien provista de lugares para salir de marcha. No es Madrid, pero si quieres fiesta, la tendrás TODOS los días (menos domingo y lunes, que son para descansar).

Bar-racuda: Es un bar que sólo abre los martes, situado en el sótano de Akademische Burse, una residencia que está en pleno campus universitario. Para entrar tienes que llamar al telefonillo (998), como si fuese una fiesta privada. Bajas las escaleras (puede que te cruces con erasmus en albornoz saliendo de la ducha o con pequeñas reuniones en pijama) y… entras en el horno. Guardarropa DIY (como se llene mucho de gente, verás que gracia encontrar luego tu abrigo), pasillo oscuro para fumadores y besos (si no eres muy agraciad@, ve ahí. Como no hay luz te verán menos). La cerveza vale 1€ antes de las 24h, los chupitos siempre valen 1€ (de Jägermeister. Si eres erasmus y no bebes Jägermeister, no mientas, no eres erasmus). El ambiente está bien para una conversación tranquila o un futbolín, pero no para bailar. La música está demasiado baja.

Thanners: Pub típico alemán (o irlandés, a estas alturas no sé muy bien qué decir). Todo de madera, con muchas esquinillas donde sentarse a conversar. Cada día hay oferta de algún tipo de cerveza/cocktail, pero debes ir los miércoles, porque es cuando más gente hay. No vayas muy tarde (esto es, ve antes de las 22h), porque si no, no habrá sitio para ti. Frecuentado por alemanes, suele ser el sitio de pre-drinking, antes de entrar a alguna discoteca.

EinsB: En el centro de la ciudad, tienen fiestas cada dos semanas más o menos. Van sobre todo alemanes, no encontrarás muchos extranjeros. La música de siempre, la típica gente de siempre. Está bastante bien, a pesar de no ser muy grande. No lo confundas con Freihafen, la discoteca que hay en el piso de abajo. A veces las fiestas son conjuntas y puedes moverte tanto en el piso de arriba como en el de abajo. Pero otras veces, serán fiestas diferentes, con precios y entradas diferentes. En Freihafen la música es más alternativa (hip-hop, folk, house, etc.)

Savoy: La discoteca “pija” de Göttingen. Los seguratas a la entrada deciden si entras o no según el grado de alcoholemia que tu cuerpo esté soportando en ese momento. Si eres español o italiano, te mirarán mal. Debes ir bien vestido (es el único lugar donde he visto chicas con tacones). Al entrar te dan una tarjeta blanca. ¿Quieres beber algo? Das la tarjetita blanca, y al final de la noche, al salir de la discoteca, pagas. Puede que te lleves un susto y no puedas volver a salir durante dos semanas. Pero vas borracho como una cuba y ya, como que da igual.

Jt-keller: Como su nombre indica, es un sótano bastante grande, y bastante oscuro. Tiene una zona con sofás para sentarse y conversar; y la pista de baile. Creo recordar que la decoración se basa en cortinas rojas de terciopelo, pero hace bastante que no voy, así que tampoco me lo tengáis en cuenta. La música está muy bien, y hay tanto alemanes como extranjeros. Es uno de mis “clubs” favoritos.

Stilbrvch: Discoteca (¿se puede llamar discoteca? Lo estoy pensando aún) de la universidad, justo al lado de la biblioteca (todo muy lógico). La entrada es barata y las bebidas dentro también. Las únicas zonas iluminadas son los baños. El resto, como la boca del lobo. Es el lugar ideal para encontrar moscardones (y moscardonas) que intentarán arrimar lo que puedan.

Red Carpet: Antro. No sé ni por qué lo menciono. No entres.

Villa Cuba: Pub con música latina, tranquilo. Todos los tipos de cerveza que desees estarán aquí. Decoración latinoamericana: palmeras, collares hawaianos, más palmeras…

Irish Pub: Igual que el anterior pero ambientado en Irlanda. Bastante acogedor, a veces hay música en directo y entonces no podrás mantener una conversación sin gritar.

Alpenmax: La entrada vale 1€, y hasta cierta hora, todas las bebidas también. A veces pueden costar hasta 0’5€. ¿Dónde está el truco? Música folk, metal, heavy, etc. Amantes del reggaetón y la electrónica, abstenerse (Ojo, hay días que ponen música comercial, quizás te interese).

Sea como sea, lo que jamás debe faltar después de la fiesta, es una visita a Pinnochio para tomarse un döner, o unas pinnochio pommes y acostarse con el estómago contento.

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¡SORPRESA, EXÁMENES!

Los buenos propósitos que uno se hace antes de empezar el Erasmus no siempre se cumplen. Y mi intención de escribir detalladamente mi estancia en Göttingen… tampoco.

Estas tres últimas semanas han sido muy estresantes.

P e r i o d o d e e x á m e n e s.

Dolooooooooor para los ojos. Eres Erasmus, me dijeron. Lo tendrás fácil, me aseguraron. Eso fue antes de llegar aquí, y yo por poco lo creo, como si llevar el cartel de “Erasmus” colgado de la frente significase la redención absoluta ante los ogros alemanes. Quizás, si haces el Erasmus en España (esa fama nos hemos ganado), donde la pregunta más difícil de contestar sea “¿cuál es el nombre de tu último lío de anoche?”, llevar el cartelito sirve.

Y llegué aquí, y en la primera clase de fonética el profesor muy simpático dijo con acento londinense ¡Buenos días amigos! Era la única estudiante extranjera (aka te trato como los demás, no te vayas a pensar). En clase de literatura alemana, 200 alumnos, y yo muy predispuesta mostré mi sonrisa Erasmus hasta que me di cuenta de que ni siquiera pasaban lista, y la profesora me conocería personalmente el día del examen oral en su despacho. En los cursos de alemán del ZESS, más de lo mismo. En una clase de 20 somos todos extranjeras. Y en pragmática tampoco importa que mi melena morena destaque entre tantos rubios, porque la clase es en inglés y mi trabajo de fin de semestre será de igual longitud que el del resto. ¿Favoritismos siendo Erasmus? Ninguno.

En el momento en el que eres consciente de esto, todo el tiempo libre que has tenido durante el cuatrimestre se comprime en un pestañeo, y de repente te ves volando del gimnasio ( FIZ muss sein!) a la biblioteca con tuppers y  estudiando hasta las tantas, bebiendo el mismo número de cervezas en la mitad de tiempo para salir antes a la discoteca y aprovechar porque tienes que regresar antes para dormir un mínimo de horas (no podemos olvidar nuestra cualidad de erasmus y la vida social, que también forma parte del Es muss sein). Y el cambio inglés-alemán/alemán-inglés. Caos total.

Pero por fin, tras tres semanas realmente estresantes, puedo decir orgullosa que he sobrevivido, y que ¡SOY LIBRE! (técnicamente tengo que escribir aún el trabajo de pragmática, pero tengo tiempo suficiente así que no cuenta).

Me acabo de descubrir y no tengo más excusas. Intentaré volver pronto por aquí y contar algo de Göttingen La Nuit.