Archivo mensual: octubre 2013

LA BICI

No eres de Göttingen hasta que no tienes tu propia bici. Y eso es así.

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Kreuzbergring

Punto número 1. La bicicleta en Göttingen es indispensable para la vida diaria si no quieres morir atropellado, sufrir lesiones, tardar más del doble en llegar a los sitios, etc.

Punto número 2. Todo el mundo va con bici. Hoy han empezado las clases y quizás había sólo frente al ZHG 200 bicicletas (o más, quién sabe). Cada asignatura es en un sitio, muchas veces serán en edificios diferentes, y si tienes 5 minutos para ir de una clase a otra… coge la bici, que es más efectivo que correr y echar el desayuno.

Punto número 3. Cuando tienes bici, la vida es más bonita. Puedes ir a hacer la compra sin que tus manos terminen llenas de heridas por el peso. Puedes levantarte 10 minutos más tarde. Puedes ahorrar muuuuuuucho tiempo (tardas 20 minutos en llegar desde la residencia a la estación de tren andando, el tiempo se reduce a 5 minutos en bicicleta). Puedes dejar que el viento mañanero ondee tu pelo. Puedes hacer carreras con tus vecinos. Lo único que no puedes hacer es conducir borracho. Jamás – multa al canto –.

¿Dónde conseguir una bicicleta? Me lo pintaron sencillísimo cuando llegué aquí, pero me ha costado más de dos semanas encontrar una en condiciones. Omitiré explicar que en cualquier tienda de bicicletas puedes comprar una, porque somos estudiantes y no tenemos dinero para esos lujos. Para conseguir bici, siempre puedes mirar en el tablón de anuncios de la universidad. La compra-venta de bicicletas es bastante común, por 50-70€ tendrás una bicicleta y, con un poco de suerte, luces/candado incluido. También puedes esperar (y rezar, porque es poco probable que te toque) a que el Estado done las bicicletas que encuentran por la ciudad. La mayoría son chatarrilla y necesitan arreglos, pero son gratis, ¿qué más quieres?

Sin embargo, la mejor opción siempre es tener contactos. Una amiga de un amigo conoce a un chico que se dedica a arreglar bicicletas de segunda mano (o tercera, o cuarta, o… así sucesivamente). Me dieron su número y después de dos llamadas estaba probando bicicletas detrás de St. Johannis Kirche. Conseguí la mía por 20€, ¡veremos si no me supone más de un accidente!

¡Muchos besos, españolitos!

EL LEARNING AGREEMENT O CÓMO SOBREVIVIR AL PRINCIPIO DE CURSO

Sí, sé que es raro, es 17 de octubre y os hablo de “principio de curso”. Aquí es así. Se empieza el 21 de octubre, y se termina casi en agosto. Como consecuencia, llevo 5 meses de vacaciones (suena muy bien, pero no lo es tanto), pero el año que viene tendré sólo uno (el Erasmus no son vacaciones, para las mentes malpensantes).

Hoy vengo a quejarme de Bolonia, de los grados, de este acuerdo europeo que cada universidad lleva a cabo como le da la gana. Se supone que ahora se ofrecen los mismos grados en las universidades, las mismas asignaturas, se convalidan los mismos créditos… Tururú. No os lo creáis, publicidad engañosa.

Para empezar, en Göttingen mi grado (Lenguas Modernas, Cultura y Comunicación) no existe. Así que tengo que mezclar asignaturas de dos carreras distintas, Filología Inglesa y Alemana. Vale, sin problemas hasta aquí. Durante el mes de abril busqué y busqué asignaturas para firmar el acuerdo de estudios entre las dos universidades. Y lo conseguí y más feliz que un regaliz. Pero, ¡ojo!, se esconde una broma detrás.

Llegas a la universidad de destino, y

a)      Algunas asignaturas no existen/no se imparten este año. (¡Bingo! Me ha pasado con una asignatura de literatura inglesa)

b)      El nombre de la asignatura no tiene nada que ver con lo que se imparte. (Vorlesung, Seminar, Modul… ¿Qué es eso?)

c)       Son asignaturas sólo para el máster. (¡Bingo otra vez! Me ha ocurrido con literatura alemana)

d)      Suerte si no se te solapan asignaturas. (Para una cosa en la que tengo suerte…)

Por tanto, me hallo estos días en un estado de presión/estrés absoluto que me impide salir de fiesta, dormir bien, amoldarme al idioma extranjero, etc. Por suerte, como ya he dicho alguna que otra vez, los profesores aquí están dispuestos a ayudarte a buscar las asignaturas que más se ajusten a las de tu universidad. Así que, con un poco de paciencia, la semana que viene tendré todo solucionado.

Besos otoñales desde Alemania,

Eva.

VERDADES Y MENTIRAS SOBRE ALEMANIA

Es de sobra sabido que los españoles tendemos a generalizar acerca de absolutamente todo lo que pase a nuestro alrededor. Llevo en Göttingen una semana y dos días, tiempo suficiente para escribir ciertas verdades y mentiras sobre Alemania.

1. TODO EL MUNDO BEBE CERVEZA Y COME SALCHICHAS

Tan cierto como que la tierra es redonda. La cerveza reúne amigos, crea amistades, y sirve para romper el hielo, SIEMPRE. Los alemanes incitan a los Erasmus a beber cerveza, y si rechazas una invitación, posiblemente te miren mal. De todos modos, ¿qué esperamos? La cerveza es mucho más barata que el agua aquí.

Lo de las salchichas no lo sé, la verdad, no puedo opinar. Todavía no he visto a nadie comiendo salchichas con curry, no hay un puesto de salchichas en el centro de la ciudad ni un apartado específico que ponga “Wurst” en los comedores de la universidad.

2. ¿ALEMANES? UNOS BORDES ESTIRADOS

Mentira. Totalmente falso. O será que he tenido suerte. Únicamente recuerdo una cara-ajo en la caja del Lidl (eso sí, fue tan borde conmigo que me dieron ganas de estamparle los champiñones en la cara y echarme a llorar después). Normalmente la gente siempre está dispuesta a ayudar. Te ven con ojos de corderito, perdida por la uni, y cuando preguntas, esperan pacientemente a que termines de hablar con un alemán bastante mediocre para contestarte sonriendo. También se dice que los alemanes no tienen sentido del humor y no hablan ni ríen. En mi residencia vive un chico alemán, Polo, y sí tiene sentido del humor (o seré yo, que soy graciosa), y sí, es gracioso y bromea con todo el mundo.

3. LOS ALEMANES SON ORGANIZADOS

Esto sí que es verdad. Estoy realmente sorprendida de la eficacia de la universidad. Todo está siempre bajo control, todo el mundo es puntual, todo encaja, todo en su sitio. Además, todo se traduce al inglés después de haberse explicado en alemán.

El jueves y el viernes tuve los días de presentación. La coordinadora de relaciones internacionales nos explicó todo paso por paso. Teníamos que registrarnos en el Ayuntamiento, y rellenamos juntos el formulario (y menos mal, porque si no…). Lo mismo con el banco. Jóvenes trajeados del Deutsche Bank estuvieron con nosotros mientras abríamos la cuenta.

Los mismos estudiantes alemanes forman parte de una asociación para ayudar a los que somos de fuera. Nos dividieron por facultades (muy útil), nos llevaron por el campus para enseñarnos las instalaciones y resolvieron nuestras dudas.

Aparte, cada estudiante internacional tiene un buddy (esto es un, un estudiante alemán de Göttingen que te ayuda con los problemas que puedas tener, te integra en la vida universitaria, etc. El grado de amistad al que se llegue dependerá de lo que os esforcéis). Esto último creo que sólo pasa aquí en Göttingen, porque en otras ciudades (como por ejemplo, Dresde) sólo hay un buddy por cada carrera, que supongo yo que no dará abasto.

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Conforme vaya conociendo más cosillas de este país lo iré escribiendo. De momento, esto es todo por hoy.

Liebe Grüße!

COMER EN GÖTTINGEN

Göttingen ofrece millones de posibilidades a la hora de comer. Desde un internacional McDonalds (¿quién quiere ir ahí siendo un pobre estudiante?) hasta los Döner Kebab que hay en la calle principal de la ciudad (hay como… uno cada cinco pasos) y que posiblemente te salven más de una vez cuando la borrachera cree un agujero negro en tu estómago.

Los supermercados que hay aquí se clasifican en tres niveles. Lidl y Aldi son los que todos conocemos porque también están en España, y las marcas son las mismas (si no, parecidas) y los precios muy baratos. El Lidl que está más cerca de mi residencia es grande y tiene todo lo básico para comer bien, a Aldi no he ido y no creo que lo haga. Con un poco más de caché, están Rewe y Netto. Son un poco más caros, pero también tienen más variedad. Sobre todo en fruta y verdura. Y con más nivel todavía, está Aliman. Supongo que este supermercado es para ricos, para gente que duerme en camas de agua y se baña en purpurina. Es bastante caro por lo que me han dicho, así que ni he entrado ni entraré.

Supermercados aparte, me he dado cuenta de que casi todos los estudiantes Erasmus (por lo menos, los de mi residencia) desayunan Muesli, cereales que mezclan con leche y calientan en el microondas hasta que se crea una masa viscosa de color amarillento. Queridos, no sabéis qué es desayunar mollete con aceite y tomate…

Para terminar, no puedo olvidarme del Mensa. Es el comedor de la universidad, con una capacidad para… diría que para la mitad de la ciudad. Es enorme. Todos los días (excepto festivos, sábados y domingos) ofrece dos menús a precios realmente ridículos (para estudiantes de la universidad entre los 2 y los 4€). Si no quieres menú, puedes también elegir entre diferentes tipos de pasta, patatas, sopas, purés, postres, carne, pescado, comida vegetariana y comida light. Los sábados también está abierto, pero sólo ofrecen el menú.

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Está llena de vida y de ambiente estudiantil. Gente joven por todas partes. Lo único negativo es que cierra a las 14:30h, lo que te obliga a cambiar tus horarios españoles por los alemanas y comer a la 1 de la tarde. Todo es acostumbrarse. Ahora, para mí, las 15h es plena tarde, y las 19h30 es el comienzo de la noche.

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Hablando de comienzos… Tengo hoy la primera barbacoa con los estudiantes Erasmus.

Wünscht mir Glück!

EL TIEMPO

Asumámoslo. Esto no es España. Aquí no se puede decir: Hoy no voy a salir, que está lloviendo y apetece manta y peli. Como adopte esa actitud, creo que no saldré de mi residencia nunca.

Puede que la pereza venga en parte por la lluvia, en parte porque, aquí no hay metro y los atubouses… pcccccché. Y andando se tarda mucho en llegar a cualquier sitio. Tener una bicicleta es absolutamente indispensable. Pero sobre eso hablaré otro día, cuando consiga una.

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Hagamos el cuerpo al nuevo tiempo. Y si llueve, paragüitas bueno y botas.

EL VIAJANTE

Cuando me enteré de que mi destino Erasmus era Göttingen, corrí a casa como loca para buscar información estudiantil sobre esta ciudad. Google no me resolvió muchas dudas, aunque es cierto que encontré un blog muy interesante. Quizás por no perder la costumbre de escribir, y también por si puedo ser de ayuda a cualquiera que vaya a ir a la ciudad, intentaré contar aquí mi experiencia Erasmus. No sabía si abrir el blog o no, pero enfins, es una nueva etapa en mi vida merece tener un espacio propio donde escribir.

4 am Madrid.

Llegué al aeropuerto, con mis maletas y mis ganas. Fue todo muy rápido, no había mucha gente, ni mucha cola, ni mucho sueño. Tampoco era yo muy consciente de que me marchaba, porque me despedí de mis padres como si los fuera a ver en unos días. Después de jugar un rato al tetris con el contenido de mis maletas, que pesaban 4kg más de la cuenta una, y 2kg y medio la otra, y dejarme por el camino jerséis, bolsos y libros, conseguí pasar los controles, morir de calor con el acolchado plumífero que me habían regalado por mi cumpleaños y esperar felizmente a montar en avión.

Estar sola te vuelve mucho más observador. Tuve tiempo suficiente para fijarme en lo amargada que estaba la azafata que me atendió (aunque sea cierto que me perdonase dos kilillos de ropa… era una borde, y eso es así). También había un hombre que se parecía a un profesor de mi facultad pero mucho más delgado. Lo mismo era él, que había decidido que el plan Bolonia es un jodido error y se marchaba a conocer mundo, qué sé yo.

Ojalá me hubiese tocado el asiento de la ventanilla. Veo a mucha gente dormida desaprovechando las vistas. Está amaneciendo por la parte derecha, el cielo está gris y rosado, y es precioso. La ventanilla que queda más cerca de mí está oscura aún. Mi “yo” postureta me pide a gritos una foto y no puedo hacerla. Nooooooo. Al menos, se han portado bien con nosotros. Me he sentido semi-rica cuando he visto aparecer una bandeja con desayuno para mí. Café, zumo, pan con mantequilla y mermelada y un tupper sorpresa que llevaba… huevos revueltos, jamón, verdura y algo parecido a patata (¿¿¿¡¡¡???!!! En efecto, yo tampoco lo he entendido. ¿Verduras a las 7 de la mañana? Pues muuuuuuy rico, o ké).

8.45 am Frankfurt.

Y ahí estoy yo, caminante no hay camino, se hace camino al andar, y anda que te anda para encontrar la cinta de recogida de equipaje. Y ¡Bingo! La encuentro. Creo que mis maletas pesan lo mismo que yo, y sufro transportándolas de un lado a otro.

La trepidante aventura de sacar un billete de tren dirección Göttingen no tiene palabras. Estuve 15 minutos delante de una máquina para poder entender cómo funcionaba, mientras una señora me intentaba vender un billete de tren a Kässel, pero no. Hay que comprar un billete para ir a la estación central de tren (Hauptbahnhof) y de ahí coger el tren de larga distancia. Pues bien, compré el billete a las 9.25h, y el primer tren salía a las 9.31h, y el segundo a las 9.58h. Comprendéis lo que supone perder un tren, ¿no? Pues eso, corre que te corre, en busca del tren correcto. Cuando encontré mi objetivo, vi un obstáculo casi imposible de superar. El obstáculo se llamaba “50 escalones hacia abajo con dos maletas de 24kg, ánimo chata”. Menos mal que un mochilero simpático me ayudó. Llegué a la estación central a las 9.44h (EHM ¿HOLA? ¿CORRER OTRA VEZ?), pero mi karma, que lleva varios días observando mi buen comportamiento, me regaló mi tren a la salida de las escaleras mecánicas.

12.15 pm Göttingen

¡¡Llegué!! Mi buddy vino a recogerme y a ayudarme a transportar mi equipaje a la residencia; y menos mal, porque si no 1. No habría encontrado el sitio nunca; 2. Hubiese tardado horas por el peso. Estoy en Kreuzbergring, en la residencia que hay detrás del campus, y la verdad, no tengo queja alguna. La habitación es muy amplia, tengo lavabo propio, un armario enorme, balcón… Además, los muebles están muy nuevos y no hay desperfectos.

Comparto cocina y baños con los estudiantes que viven en la misma planta que yo. Y parece que estoy de suerte, porque ¡no hay ningún español!